¡Construí tu futuro profesional y reescribí una nueva historia!

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No hay duda, esta época en la que hemos tenido que aislarnos se ha caracterizado por ser un momento muy especial en el que la reflexión tocó nuestra puerta… El confinamiento, provocado por un virus que llegó a nuestras vidas, vino acompañado de una reinvención, de una realidad nueva para muchos e inesperada para todos.

Este ha sido el momento que nos ha propiciado hacernos una serie de preguntas profundas acerca de nuestro presente y futuro, de la dirección que hemos tomado y la que queremos tomar. El cambio llegó para quedarse y lo vivimos de forma muy rápida. En un santiamén, nos trasladamos a casa y convertimos nuestros hogares en un centro de trabajo, en un aula y en el lugar donde sabemos que podemos estar más seguros.

Y seguramente, muchos han sido los planteamientos que nos hemos hecho en estas últimas semanas, en las que hemos experimentado un torbellino de emociones: ¿qué hay de mi carrera profesional?, ¿me siento realmente feliz y realizado con el trabajo que desempeño?, ¿qué pasa si estoy a punto de terminar la carrera y me he dado cuenta de que no me gusta?

Si algo en tu interior te dice que no estás haciendo lo que realmente te gusta, es momento de tomar decisiones y darle un rumbo diferente a tu vida profesional. Pero antes de que eso suceda, debés analizar cada uno de los pasos que has dado y encontrar el porqué estás parado en el punto en el que te encontrás ahora mismo. A continuación, te mostramos esas señales precisas, que te indicarán si el camino que has decidido tomar es el correcto o es momento de propiciar un cambio.

Principios básicos para construir tu futuro profesional

1.- Si tu trabajo o tu carrera profesional te inspira, el éxito está garantizado. Hay quienes en el camino experimentamos estancamiento y hemos visto cada vez más lejana la posibilidad de llegar donde en algún momento de nuestras vidas nos hemos visualizado. Y esto generalmente, sucede cuando decidimos instalarnos en la denominada “zona de confort”, esa que nos hace sentir sumamente cómodos; y que a la vez, no nos permite avanzar un paso adelante.

Salir de nuestra zona cómoda representa despertar la curiosidad hacia lo desconocido. Y el salir a buscar oportunidades nos dará cada vez más posibilidades de llegar a nuestra meta. Todo depende de que mantengamos los ojos bien abiertos, de que tengamos claro dónde están nuestras fortalezas y que estemos dispuestos a movernos al lugar en el que los valores y las prioridades que habitan en nuestro ser encuentren coherencia.

Si en tu trabajo o en el aula de clases, experimentás momentos de felicidad porque sentís que verdaderamente estás aportando valor, estás en el lugar correcto. Pero si no es así, no dudes en moverte hacia ese lugar que te va a hacer sentir pleno.

2.-  Si tu decisión ha sido tomar otro rumbo, asegurate de lo que buscás. Para ello, podés hacer una lista en la que incluyas qué es lo que no te gusta de tu carrera o profesión actual. No te olvides de incluir los motivos por los que creés que estas actividades no te están aportando valor; por ejemplo, si los desplazamientos de tu casa al trabajo te provocan una serie de malestares o el clima organizacional que se respira en tu empresa no se alinea con tus valores. Estas pueden ser razones suficientes para dar la vuelta la página.

Con este ejercicio, vas a poder acercarte a una primera lista de requisitos a cumplir para que tu vida profesional se torne muy diferente.

3.- Descubrí tus más grandes pasiones. Sentirse realizado va más allá de hacer lo que nos gusta: es más bien descubrir lo que realmente nos apasiona. Para acceder a ello, podés empezar por tus recuerdos. Hacé un esfuerzo para trasladarte a tu niñez y tener una visión de lo que realmente te entusiasmaba en aquel tiempo y prestá atención si todavía esa actividad despierta algo en vos.

Atrevete a probar cosas nuevas y quedate con las que te generen placer. Podés tomar cursos o realizar actividades que nunca antes hayas hecho. Utilizá ese periodo para construir un proceso de autodescubrimiento y profundizá en aquellos temas que realmente te llenen el espíritu, porque cuando te dedicás a algo a fondo, la pasión también llega a tu vida para quedarse.

4.- Dejá que la parte monetaria pase a segundo plano. A menudo, sucede que parte de la resistencia que generamos para atrevernos a explorar nuevos horizontes es el dinero, ya que en algunas ocasiones, el “volver a empezar” puede implicar el sacrificar parte de nuestro bolsillo. Pero pensá que este sacrificio es temporal.

Buscá el trabajo en el que tengas plena seguridad de que vas a ser libre para dedicarte a lo que verdaderamente te hace sentir realizado, tanto profesional, así como personalmente. No pierdas nunca de vista que el éxito se construye a través de esos momentos de felicidad que somos capaces de generar; y el dinero simplemente será una consecuencia de estos.

5.- Adoptá la paciencia como una de tus más grandes virtudes. A veces, el cambio que tanto esperamos no llega en el momento que tenemos pensado. Puede suceder que de pronto, nos empeñemos en cambiar de libro, cuando la realidad es que solo es necesario pasar a la siguiente página para poder avanzar.

En ocasiones, el cambio no se propicia dejando una carrera por otra o con un nuevo empleo, sino teniendo la disposición de aprender y sacarle provecho a todas las actividades que realizamos antes de tirar la toalla y decidir abandonarlo. Aprendé a escucharte y a mantener tu mente muy abierta; y sobre todo, nunca dejes esa lucha para alcanzar tus más grandes deseos porque cuando menos te lo imagines, estarás en el lugar en el que hoy deseás estar.

Nunca es tarde para un nuevo comienzo

Identificar cómo queremos vivir siempre será un elemento imprescindible para que seamos capaces de tomar las mejores decisiones en cuanto a nuestra actividad profesional. Porque el objetivo de la vida misma es tan sencillo como dedicarte a las cosas que verdaderamente disfrutás. Jean Paul Sartre decía que: “La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”.

Hacé que tu paso por cada lugar que pisás merezca la pena y no permitas que tus ataduras con el pasado determinen tu futuro. ¡Convertite en el arquitecto de tu propio destino!

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