Creatividad, una habilidad que puede salvar tu futuro

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Hemos oído que en menos de 10 años, muchos empleos desaparecerán como resultado de la digitalización y robotización del mercado laboral.

Sin embargo, los expertos han empezado a alertar que los profesionales debemos adaptar nuestros conocimientos y habilidades frente a las demandas que surgirán. Entre estos requerimientos, se encuentra ser creativos, buscar nuevas soluciones a problemas que pueden existir o no.

La faceta creativa de las personas es difícilmente imitable por las máquinas. De hecho, es la que permite la innovación y el avance. Se trata de la ventaja competitiva que tenemos los profesionales en el entorno empresarial.

Cuando somos niños, todos somos creativos: podemos imaginar un mundo donde personajes mágicos reparten regalos. Pero conforme vamos creciendo, esa habilidad se va desdibujando de nuestra personalidad. Y así, solo aquellos que la siguen trabajando la conservan hoy en día.

La creatividad es una herramienta transversal que relaciona materias y fomenta ideas. En el mundo empresarial, se usa en el design thinking; y permite crear sinergias entre el mundo técnico y el pensamiento.

¿Cómo puedo potenciar la creatividad?

Se asocia al pensamiento divergente; es decir, ese que se sale de lo común, que explora varias soluciones hasta encontrar la que mejor funciona.

Podemos poner un ejemplo reciente, ya que durante la pandemia, mucha gente tuvo que quedarse en casa para trabajar. En esos momentos de incertidumbre y cambio, las empresas, que se adaptaron a la nueva situación y aportaron ideas originales, salieron reforzadas de la crisis.

Pudimos ver conciertos desde salones privados, compañías que vendían mascarillas de tela, restaurantes que modificaron sus menús en función de la situación… Estos son algunos ejemplos diarios de creatividad para sortear  obstáculos.

Todos estos cambios fueron fruto de la necesidad que dicen que agudiza el ingenio. Ello, aunque ese ingenio se pueda trabajar y fortalecer, para convertirlo en una herramienta distintiva que brille en nuestro currículum.

Las tres personalidades

La psicoterapia establece que todos tenemos tres personalidades internas. Estos tres personajes juegan un papel fundamental en esta habilidad:

  • La niña: tiene un pensamiento soñador. En efecto, recuerda esos momentos en la infancia en los que creíamos que todo era posible.
  • La madre: es la persona que se encarga de limitar  cuando la imaginación vuela.
  • La adulta: es esa persona convergente que el mundo le ha enseñado cómo se hacen las cosas. Implica el bagaje cultural, que muchas veces, termina con la creatividad a favor de la convergencia de las ideas.

“Un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido”. Úrsula K. Leguin.

Es que la creatividad es el juego entre esos tres personajes, que pelean unos con otros y luchan entre ser convergentes, realistas o soñadores.

5 componentes para activar la creatividad

El psicólogo Richard E. Mayer afirma que hay cinco componentes que pueden activar la creatividad:

1. Competencia: es necesario tener referentes de personas creativas y conocer su trabajo y sus métodos. Usá tu tiempo libre para ir a exposiciones, obras de teatro o leer sobre ellos.

2. Pensamiento imaginario: es fundamental  practicar la forma de ver las cosas. Debés analizar desde varios ángulos y establecer conexiones entre esas perspectivas. No olvides cuando eras pequeño y buscabas formas en las nubes. ¿Cuánto tiempo hace que no levantás la vista?

3. Ser audaz: debés ser capaz de tolerar la ambigüedad, el riesgo y la equivocación. Ser libre para no seguir la corriente.

4. Motivación: es importante  valorar cada desafío, afrontarlo con entusiasmo; y saber que aprenderás de él, aunque no consigas resolverlo.

5. Entorno creativo: en este caso, no estamos hablando de una sala abierta con metegol. Para poder crear, necesitamos un espacio en el que estemos cómodos. Y al mismo tiempo, rodearnos de personas que nos permitan desarrollar e invertir ese tiempo en soluciones, que pueden ser útiles o no.

En referencia a este último punto, es esencial tener en mente que vivimos en un mundo con múltiples interrupciones. Puede ser un mensaje por Skype, una videollamada; o incluso, el parloteo constante de un compañero.

Para que la creatividad se dé, es imprescindible  el aburrimiento. Es decir, esos momentos de paz en los que tu cerebro busca nuevas conexiones y se hace preguntas.

A la vez, es necesario dominar la atención. Actualmente, en promedio, según Domestic Data Streamers, en su exposición “Data Heartbreak”, nuestra concentración es de 15 segundos en el mundo online. Esto afecta también al contexto offline.

¿Quién no ha pasado una story o una canción, al ver que era demasiado larga? Estamos acostumbrando a nuestro cerebro a los estímulos constantes y a no tener que concentrarse más de 20 minutos.

Este hábito juega en contra, a la hora de fomentar la creatividad como una habilidad para nuestro futuro laboral. La parte positiva es que es un hábito; y como tal, se puede educar y ejercitar.

Volver a ser niño

Volvamos a nuestra infancia. Éramos creativos porque jugábamos, porque la pasábamos bien y porque compartíamos una idea común cuando estábamos con otros niños.

Los juegos mentales pueden ser muy útiles para empezar a entrenar la creatividad. Se pueden usar también, en las reuniones de equipo. Por ejemplo, podríamos reflexionar a través de las siguientes preguntas: “¿Cómo es nuestro cliente? ¿Qué sucedería, si un elefante quisiera comprar nuestros productos?

Lo importante es visualizar e imaginarse la vida de esa persona o de ese animal que decide usar nuestro producto. Si se dijera algún disparate, no pasaría nada, ya que no se juzga en este tipo de juegos.

Otra cosa central es que en ocasiones, los mejores pensamientos no llegan cuando estamos delante de un dispositivo digital.. En pocas palabras, pueden llegar tras un sueño, haciendo las compras; o incluso, lavando la ropa . Dicen que a Agatha Christie se le ocurrían los mejores asesinatos mientas lavaba los platos.

Cuando eso sucede, es importante anotarlo; y si es a mano, mucho mejor. Puede ser que alguna idea que consideres poco creativa, con tiempo y perspectiva, llegue a serlo.

5 acciones para ser una persona más creativa

Está claro que si has llegado hasta aquí, es que el tema te interesa, aunque aún estés un poco escéptico sobre ello. Por ese motivo, te facilitamos 5 acciones que podés implementar fácilmente para ejercitar tu creatividad:

1. Modificá tus rutinas: no sigas siempre el mismo camino: improvisá y abandoná tu zona de confort. El cerebro se irá adaptando a los cambios.

2. Tené siempre a mano una libreta y una lapicera: escribir a mano provoca conexiones neuronales distintas a la del teclado. Asimismo, la escritura a mano favorece la concentración.

3. Desconectate: hay que pasar tiempo sin pantallas, sin conexión con el resto. Tiempo de introspección.

4. Controlá la autocrítica: podemos ser nuestro peor enemigo. En estos procesos, no se debe juzgar, sino dejarse llevar. La práctica es la clave.

5. No te quedes con la primera respuesta: la primera siempre es la automatizada, la que hemos aprendido y sale sola. Buscá varias soluciones a un mismo problema.

“El diseño como actitud, más que como aptitud”, dijo Jaime García Cantero en el evento “Disrupción Creativa” de hace 3 años. Y esa es la filosofía que debemos abrazar ahora, ante tanta incertidumbre que nos rodea.

La tecnología se unirá con la música, la publicidad, la arquitectura; y hasta con la medicina. Solamente asumiendo un papel innovador dentro del mercado, podremos asegurar nuestro futuro.

No sabemos qué ocurrirá dentro de unos años, pero lo que sí sabemos es que debemos potenciar nuestra ventaja competitiva frente a la digitalización. Los expertos dicen que en el mediano plazo, todos sabremos programar. Entonces, ¿cuál puede ser nuestro elemento distintivo?

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