El sueldo no lo es todo: también, es importante el salario emocional

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Está claro que el salario es importante para vivir. Un salario digno le permite a un trabajador poder suplir sus necesidades básicas y disfrutar del ocio y la gastronomía, por ejemplo.

Sin embargo, una vez que el salario digno está asegurado, hay muchas más cosas que debemos tener en cuenta a la hora de postularse a un empleo. Se trata del salario emocional, que es el conjunto de beneficios que las empresas ofrece a sus empleados, además de un pago justo por su trabajo.

Atrás, ha quedado la valoración de que un empleo mejor o peor solo se valoraba por la retribución económica. Tras la pandemia, el salario emocional ha establecido la diferencia entre sentirse orgulloso de trabajar en una compañía o estar siempre buscando y postulándose a nuevos empleos para salir de una organización que no cuida al trabajador.

Este cambio de mentalidad está asociado con el cambio generacional. Muchos profesionales decidieron que al buscar un empleo, no solo se fijarían que estuviese bien pago, sino que hubiera un entorno laboral satisfactorio.

Se invierte muchas horas en el trabajo, así que es importante sentirse a gusto allí, cómodo con los compañeros y disfrutar de un buen ambiente.

Dentro de este contexto, hay condicionantes relacionados con el entorno laboral que inciden directamente en el trabajador, su productividad y motivación. Estos factores van más allá del salario; e incluyen aspectos, como: las ayudas económicas, los planes de formación, el trato del colaborador y un programa personalizado de crecimiento.

¿Qué es el salario emocional?

El salario emocional se asocia con la flexibilidad de los horarios, la conciliación con la vida privada, las políticas de motivación y reconocimiento… Son todos los aspectos no económicos que contribuyen a mejorar la vida del trabajador.

Existen muchas otras dimensiones a tener en cuenta al valorar un trabajo y postularse a una vacante.

De hecho, podés irte de una empresa por el salario que te pagan, pero si te vas por su cultura, nunca volverás, aunque aumenten la retribución.

Esto es importante, ya que al final del día, el estrés, mal compañerismo, el no reconocimiento van teniendo más incidencia que la paga al final del mes.

Cada persona se encuentra en una situación diferente. Está claro que muchos priorizarán el dinero por encima del resto porque lo necesitan. Pero si se piensa a medio y largo plazo, el dinero no dará la felicidad y realización que se anhela. Al menos, el dinero solo no. Esto deberá estar acompañado por otros beneficios de colaborar en una determinada empresa.

Las compañías, actualmente, están desarrollando programas de beneficios que acompañen la propuesta de valor del empleado para generar mayor compromiso con la empresa. Es decir, tener ese sentimiento de orgullo al pertenecer a esa organización.

Motivación y orgullo

Cuando se piensa en desarrollar todo el potencial profesional, se debe estar motivado para conseguir los objetivos propuestos.

Esto se hace altamente difícil, si hay conflictos entre los compañeros, si la empresa exige mucho más de lo que paga, si hay más tareas de las que se pueden asumir; o incluso, en el caso de que se sepa de antemano que el puesto es temporal porque no hay posibilidades de crecimiento dentro de la empresa.

Como profesional, es fundamental sentir que tus funciones son imprescindibles para conseguir los objetivos de la empresa; que trabajás por un bien mayor y que tu labor contribuye con la misión que tiene la organización.

El reconocimiento y un buen liderazgo afectan directamente la gestión diaria del equipo y hacen que grandes profesionales se conviertan en extraordinarios. Sin embargo, un mal jefe puede provocar el efecto contrario, que un gran profesional se vuelva mediocre, si no potencia sus habilidades y crecimiento.

Entre las prestaciones que se destacan, contar con un buen líder o mentor puede ser una razón más para sentirse motivado al empezar a trabajar. Como se ha señalado anteriormente, el líder no sustituye el sueldo que percibís, pero hace que tus días sean mucho más agradables.

La formación es otra de las ventajas del salario emocional. Más del 60% de los colaboradores entrevistados por LinkedIn afirmó que no se siente capacitado para los obstáculos que llegarán en el futuro.

El mundo cambia muy rápido. Cada día, aparecen nuevos programas y herramientas para optimizar los tiempos y automatizar tareas. Si la empresa no te capacita para ello, tarde o temprano, serás obsoleto como trabajador.

Los programas de formación le permiten a un profesional seguir desarrollándose mientras está activo. Así, dan valor, tanto al equipo, así como a la persona, ya que el talento es algo que le pertenece.

Cuando se busca una nueva empresa en la que trabajar, se debe prestar atención a estos detalles, al programa de beneficios adicionales que te ayudará a ser felices en tu lugar de trabajo.

Las grandes empresas, las mejor valoradas por sus trabajadores, son aquellas que crean una propuesta de valor para su empleado, aquellas que tienen en cuenta sus necesidades más allá del plano económico.

¿Aún no estás convencido?

Cuestiones como: trabajar en un buen ambiente, flexibilidad para elegir las vacaciones, tiempo adicional por si surgen contratiempos, como la necesidad de ir al médico, si tu hijo se enferma… Todas estas cosas también pesan en la balanza.

El dinero es necesario, pero debe estar cumplimentado por otras motivaciones adicionales, a la hora de que se retribuya tu contribución con la empresa.

Cuando busques un empleo, fijate en estos beneficios, descubrí la cultura y los valores de la compañía y leé las reviews que colaboradores y extrabajadores han publicado en Computrabajo.

Toda esta información te ayudará a encontrar el lugar ideal para trabajar y crecer profesionalmente. Se trata de que disfrutes tu trabajo y de compartir espacio y tiempo de calidad con tus compañeros de trabajo.

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