Empleos del futuro: el resurgir de las Humanidades para competir con los robots

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El último dato que se conoce es que en el 2020 se crearán 900.000 puestos de trabajo en el sector de las nuevas tecnologías en Latinoamérica, de los cuales la mayoría aún no existen.

Parece que el futuro nos depara profesiones relacionadas con la Robótica, la Programación y la Inteligencia Artificial (IA). Y es cierto, aunque seguramente el futuro no será como te imaginás.

Según los expertos, para afrontar los retos, se necesitará a gente formada en áreas como Humanidades, Filosofía, Lingüística, Sociología… Estas “ciencias blandas” van a tener un papel importante a la hora de definir el nuevo paradigma.

La necesidad de saber cómo actuamos y por qué

Actualmente, en algunas empresas de Silicon Valley, las personas encargadas de dirigir los departamentos más innovadores no son programadores, sino que son filósofos o sociólogos.

Por ejemplo, la directora ejecutiva de YouTube, Susan Wojcicki, es historiadora; y el cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman, se licenció en Filosofía.

Las Ciencias Sociales se convertirán en carreras con demanda según Scott Hartley, inversor de Silicon Valley. Estudiar lenguaje de programación será común para todos los estudiantes. Lo importante será saber qué y cómo debe usarse esa tecnología.

Veamos un ejemplo práctico. Se desarrolla un robot para atender a los usuarios de un centro médico; este se encargará de agendar las citas. Debe hablar de forma clara y concisa para que los pacientes lo entiendan.

Este robot seguramente desarrollará respuestas tras haber respondido varias veces. Sin embargo, para programar esa inteligencia artificial, un experto en lenguaje debe haber dado ejemplos de cómo crear frases con sentido, el uso de la jerga según el interlocutor…Debe dominar todos los matices del lenguaje que forman una estructura compleja y viva.

No solo eso, ¿cómo será convivir con esos robots?, ¿qué implicaciones éticas tendrá? Necesitamos la ayuda de filósofos y sociólogos para establecer las bases sociales al introducir nuevos roles a la ecuación.

La creatividad es un arma poderosa para el cambio

Otro de los términos que más suenan estos días es el pensamiento disruptivo o out of the box o “fuera de la caja”. Usar la creatividad para moldear nuevos objetos o darle usos que hasta ahora nunca habíamos necesitado.

Pero la creatividad no queda solo en el pensamiento, sino que también se traslada al movimiento. Profesionales de la danza pueden ayudar a desarrollar objetos, cuyo movimiento requiera destreza. Por ejemplo, los brazos articulados en una cadena de montaje.

La imitación de los movimientos servirá para crear bisturís quirúrgicos que puedan operar con aperturas mínimas o estudiar el movimiento de las aves para mejorar el vuelo de drones.

Se abre así una nueva ventana para los profesionales de la danza, la interpretación o el arte.

¿Por qué necesitamos perfiles humanistas?

Hay muchas razones. No solo porque alimentan el pensamiento crítico, sino que además pueden hacer un análisis mucho más profundo de los datos.

La democratización de Internet y el Big Data pueden perpetuar las desigualdades sociales; de hecho, pueden incurrir en un sesgo debido a los algoritmos que perpetúan esas diferencias.

Para construir un futuro más igualitario para todos, es importante que esas decisiones estén basadas en la Ética, las relaciones sociales y se fundamenten en conocimientos del comportamiento de la sociedad.

Las Humanidades volverán a estar presentes en el mercado laboral y aparecerán nuevos perfiles que cumplan funciones que aún no estén desarrolladas.

La convivencia con los robots

Según un estudio del Foro Económico Mundial (FEM), en 2025, más de la mitad de los puestos de trabajo que hoy existen serán reemplazados por tareas que realizarán máquinas.

Aunque puede parecer un dato alarmante, en realidad, ese cambio supondrá que los profesionales modificarán su especialización y desarrollarán nuevas habilidades para poder trabajar juntamente con los robots.

La automatización de tareas va a crear 133 millones de puestos de trabajo en la próxima década, frente a los 75 millones que se estima que puede destruir, según datos del mismo informe.

Esos informes dan esperanza a los profesionales, no solo a los jóvenes, que ya pueden enfocar su carrera profesional hacia esa convivencia, sino también a los perfiles con más experiencia, que modificarán sus tareas, pero cuyo conocimiento podrá servir para guiar esas nuevas dinámicas.

Se abre un abanico enorme de posibilidades. No solo para adaptarse a la tecnología, también para aplicar ciencias que hasta ahora se quedaban en las aulas. Si tu pasión recae en una de esas “ciencias blandas”, ahora es la oportunidad de aprender y desarrollar ese conocimiento, que en el futuro puede ser la diferenciación entre tener un trabajo y no tenerlo.

¿Por dónde empiezo?

Si has llegado hasta aquí, te estarás preguntando cómo empezar con tu carrera o bien cómo reorientarla.

Si estás a punto de comenzar una carrera o estás en la universidad, nuestro consejo es que elijas lo que realmente te guste. Durante tus años como estudiante, aprovechá para participar en estudios o en foros sobre los cambios que se avecinan.

Podés anotarte en clases de Robótica o Programación, sin necesidad de convertirlo en tu carrera. De hecho, existen juegos que te ayudarán a desarrollar esas habilidades.

Si ya has enfocado tu carrera profesional, es el momento de ir reorientándola hacia ese futuro incierto.

Pensá en cómo tus habilidades podrían convivir con esa nueva fuerza laboral que viene de la automatización y la IA. Los empleos cambiarán, pero el trabajo no desaparecerá.

Asistí a charlas sobre las posibilidades de la IA; realizá cursos para reciclar tus conocimientos… Lo importante es no acomodarse, sino estar atento a los cambios y especializarte en aquello que te produzca mayor satisfacción laboral.

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