Entrevista de trabajo: ¿por qué te despidieron de tu último empleo?

Los nervios que tenés en una entrevista de trabajo se multiplican, si en la anterior empresa, te despidieron. Sin embargo, en esta ocasión, te aconsejamos cómo abordar esta cuestión durante los procesos de selección; concretamente, durante la entrevista.

Esta pregunta suele ser desagradable, tanto para el que la formula, así como para el que debe responderla. Es necesario que te prepares antes en casa, para que tu respuesta o lenguaje corporal no reflejen una actitud negativa o de reproche.

Habitualmente, durante la selección, te preguntan: “¿Por qué dejaste tu anterior empleo?”. Ser despedido no debería ser un punto de partida negativo. En la actualidad, cada vez es más común que una persona pase por diferentes empleos en su vida. De hecho, según un reciente estudio de Deloitte, una persona tendrá entre 10 y 17 empleos en su vida.

Por ese motivo, el despido no es una situación extraña e improbable: cada vez se dará más en el mundo laboral, ya que las relaciones están cambiando.

De este modo, que un colaborador haya sido cesado de sus funciones no deberá suponer un punto negativo en su candidatura. Sin embargo, sigue siendo necesario responder de forma adecuada a esta cuestión.

No mentir: regla número 1

No debés mentir en un proceso de selección. Es algo innegociable y además, puede perjudicarte mucho, no solo durante el proceso, sino también en tu carrera profesional.

Las empresas suelen hacer llamadas para pedir referencias o preguntar sobre vos como profesional, así que mentir no es una opción y menos cuando se trata de un despido.

Es importante enfrentarse a los problemas directamente. Por eso, es necesario responder con la verdad cuando te pregunten por qué finalizó tu última etapa laboral.

Sé concreto, mostrate abierto y predispuesto a responder. Si esquivás la respuesta, el reclutador lo notará y ese puede ser tu último paso en el proceso de selección.

Evitá las frases como: “Esto no es relevante”, “Prefiero no entrar o comentar este tema” o “Fue un asunto personal”. Usar alguna de estas expresiones puede significar que el motivo es peor de lo que puedan pensar o bien que pretendés esconder la verdad.

Hay dos tipos de despidos. Es importante que sepas cómo fue el tuyo:

  • Despido improcedente: la empresa decidió despedirte sin ningún motivo aparente y la ley te ampara. Eso no significa que durante la entrevista, vuelvas una y otra vez a echarle la culpa a la empresa. Es tu oportunidad para mostrar que lo has superado, que agradecés la oportunidad que te dieron y lo que aprendiste en ese trabajo. Seguramente, durante el proceso, te encuentres con algún reclutador o gerente que haya pasado por una situación similar.
  • Despido procedente: en este caso, la situación es un poco más delicada, ya que el cese estaba justificado por algún error que cometiste. En este caso, con moderación, podés decir qué hiciste mal, qué has aprendido y qué harías diferente ahora. Mostrá una actitud responsable. Hacete cargo de tus errores y usá esta pregunta para mostrar el profesional que sos hoy en día.

En estas dos opciones, también entra en juego si la empresa cerró o bajó su productividad. Hay muchas compañías que cuando tienen problemas de liquidez, deciden despedir a algunos colaboradores para poder seguir con su labor. En estos casos, no hay nada que ocultar y podés responder tranquilamente la cuestión.

Tu respuesta puede mostrar al reclutador el interés y la pasión que sentías por tu trabajo. Es una forma de ver si estabas involucrado con la empresa y cómo te afectó tener que dejar ese empleo.

¿Pensarán que soy un incompetente?

Pasar por un despido puede provocar que la autoestima del profesional baje y que la persona considere que no es lo suficientemente buena en su profesión.

Debemos tener en cuenta que hay muchos factores que pueden influir en un despido y que esa situación puede ayudarte a aprender de los errores y mejorar.

Es necesario que tras vivir una experiencia similar, hagas un ejercicio de reflexión y extraigas lecciones que pueden ayudarte en tu carrera profesional.

Es importante que durante el proceso, no caigas en el error de hacerte la víctima por la situación. Ninguna organización quiere un colaborador tóxico. Tanto si fue un despido procedente, como improcedente, es necesario tomar las riendas y evitar culpar una y otra vez a la compañía.

Tal y como te hemos indicado anteriormente, no debés hablar mal de tu anterior empresa ni criticar a tu jefe o compañeros. Debés ser sincero, pero sin caer en la crítica constante.

Hay muchas formas de decir las cosas. Si tu anterior mánager no era un buen líder, podés decirlo de esta manera: “Mi mánager y yo teníamos formas distintas de ver cómo debía evolucionar el departamento. Aunque es un buen profesional, creo que puedo aprender y aportar más con otro tipo de líder. Le agradezco mucho lo que me enseñó, pero este cambio laboral me ha dado la oportunidad de encontrar nuevos desafíos”.

Los reclutadores y los directores de equipo saben que a veces, no todas las personas trabajan igual de bien unas con otras. Ser despedido no debe suponer una mancha en tu historial. Enfocalo como una oportunidad de crecer.

Puede ser que en tu anterior empleo, estuvieras muy cómodo y nunca hubieses pensado en cambiar. El despido te dio ese empujón para buscar nuevas metas, conocer otros sectores y desarrollar nuevas habilidades.

Todo esto es lo que debés mostrar al reclutador cuando te pregunte sobre el despido. Ofrecé una respuesta concreta del porqué. Pero aprovechá la oportunidad para demostrar que, aunque a veces haya situaciones difíciles o que no esperabas, podés dar lo mejor de vos mismo y aprender de ello.

Lenguaje corporal

El último consejo es que tengas en cuenta también el lenguaje corporal. Es un elemento delator y puede darle información contradictoria al reclutador.

Ensayá en casa, tanto la respuesta, así como el tono de voz, la posición de tus manos o tu mirada. Sentate delante del espejo o grabate en video para ver tus reacciones.

Esperamos que con todas estas herramientas, puedas responder a la pregunta: “¿Por qué te despidieron?”, de forma tranquila y sin experimentar muchos nervios. ¡Suerte!

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