Entrevista laboral: ¿por qué deberíamos contratarte?

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En una entrevista de trabajo, puede llegar el momento que te pregunten: “¿Por qué deberíamos contratarte?”.

Esta es tu oportunidad de expresar por qué encajás en esa empresa, cómo tus habilidades y experiencias te permiten hacer el trabajo y de qué modo tu personalidad puede encajar bien en el equipo.

Sin embargo, esta pregunta “trampa” puede hacer que te paralices o bien que parezcas un poco prepotente. Es una cuestión que muestra al reclutador si tenés miedo al fracaso; o si por el contrario, creés que ya no hay nada nuevo que puedas aprender.

Autoestima y actitud

Hay un dicho que dice que además de ser bueno, hay que parecerlo. Y esa es una de las piedras angulares de las entrevistas laborales.

La entrevista debe servirte para darte a conocer, para “venderte” ante el reclutador y que él vea que tus habilidades y valores encajan perfectamente con la compañía.

En este caso, cuando te presentás a una prueba en la empresa, lo que ven es tu marca personal y es necesario fijarse en ella para poder saber cómo encauzarla en tu búsqueda de empleo.

En este tipo de preguntas, los prejuicios, estereotipos o miedos culturales nos pueden impedir avanzar. No es común en nuestra cultura que se vendan los logros de uno mismo. Hay gente que tiene esta capacidad, pero hay mucha que no; y en ese caso, es necesario trabajarlo.

Aunque seas discreto en este entorno, es necesario que des a conocer tus cualidades, porque a veces la mesura o la humildad nos pueden jugar en contra.

«Hay superestrellas anónimas, humildes, que no tienen una imagen especial que los distinga, e incluso pueden pasar a simple vista por personas de bajo nivel, pero resultan asombrosos en su trabajo», dijo Paco Muro, presidente de la consultora Otto Walter en una entrevista a El País.

Lenguaje no verbal

Hay muchos profesionales que no se han planteado nunca esta cuestión. Creen que la empresa debe valorar sus habilidades y contratarlos con respecto a esto. Y antes podía ser así, pero ahora es necesario que en la entrevista remarquemos nuestra Personal Brand y respondamos seguros a este tipo de preguntas.

Esta cuestión sirve para poner en valor tu trabajo, experiencia, talento y habilidades. Es una oportunidad de oro para resaltar la importancia de tu trabajo y conocimientos.

Debemos pensar, por ejemplo, en un plomero. El costo por hora es elevado, no por lo que  hacen,  sino por su conocimiento, por saber donde está el error y cómo solucionarlo.

Atrás debe quedar el miedo de destacar nuestra valía. Es central trabajar la autoestima laboral e ir a la entrevista con las ideas claras y sin miedo.

El lenguaje verbal transmite muchas cosas a los gestores de talento. Por eso, es fundamental que al ir a la empresa a hacer la entrevista ya entres con decisión, sonrías siempre que puedas, te muestres relajado y proyectes una imagen profesional.

No debemos caer en la muestra de una ambición desmesurada, pero sí debemos activar la imagen profesional, esa que usaríamos para vender algún producto o guiar a un cliente en la toma de decisiones.

En las mujeres, el miedo de parecer ambiciosas, competitivas o interesadas es mayor. suele pasar que en este tipo de preguntas ellas suelen optar por venderse menos y eso puede afectar a la hora de conseguir el puesto.

“Afecta más a las mujeres que a los hombres debido a la educación y a la presión del entorno. Es sabido que en general, una mujer tiene que demostrar más que un hombre que merece un determinado puesto de trabajo. Y esto indirectamente nos está diciendo que no estamos tan preparadas”, explicó Teresa Baró, experta en comunicación y directora de la empresa Verbal no Verbal, en un artículo sobre el miedo a venderse a uno mismo.

Para mejorar la proyección laboral, debemos concientizarnos de que en la entrevista estamos vendiendo nuestra experiencia y valor profesional. Para ir con mayor seguridad, es necesario conocernos bien, conocer la empresa y saber qué estilo tiene.

Aunque cada uno de nosotros tiene una personalidad que predomina, es esencial adaptar nuestra venta al cliente. Y en este caso, necesitamos saber qué predomina en la empresa, qué suelen valorar y qué opinan sus colaboradores. Toda esta información te servirá para tener una imagen genérica de la compañía y sus estrategias.

Autoevaluación

Para dar el empujoncito que nos falta, debemos evaluar nuestra conducta y las creencias que tenemos sobre nosotros mismos.

En este caso, podemos hacer un DOFA y centrarnos en las cualidades positivas que tenemos; o bien, se puede hacer una lista con logros conseguidos, cualidades y capacidades que tengas. Este listado será una forma excelente de tener en mente aquello que deseás transmitir durante la entrevista.

Podés optar también por preguntar a compañeros o exjefes qué es lo que más valoran de vos. A veces, una mirada externa puede ayudar a construir tu autoconfianza.

Una vez que conozcas la empresa, tus fortalezas y tu objetivo en la entrevista, es momento de pasar a la acción e ir a la reunión con determinación.

Preguntas y respuestas

Ante la pregunta “¿Por qué deberíamos contratarte?”, podés desglosar la respuesta en varias preguntas que te ayudarán a dar una respuesta sincera y completa:

  • ¿Qué habilidades me ayudan a tener éxito en este puesto?

La pregunta te permite hacer un balance general y repasar la formación, experiencia y skills en función del puesto.

  • ¿Por qué puedo encajar con el equipo y la empresa?

En este caso, podés enumerar los valores que compartís con la organización y cómo solés trabajar en equipo. De este modo, el reclutador verá qué conocés la cultura de la empresa y su forma de trabajar.

  • ¿Qué me caracteriza como profesional? ¿Cuáles son mis fortalezas?

Aquí, recuperás el listado hecho con anterioridad. De hecho,  podés decirle al gestor que tenés capacidad de trabajar bajo presión, que aprendés rápido y que siempre estás formándote.

Hay competencias que las empresas buscan independientemente del perfil: gestión de proyectos, resolución de problemas, trabajo en equipo, buena comunicación… Es el momento de resaltar aquellas que poseés.

  • ¿Por qué querés el puesto?

Finalmente, usá este espacio que te facilitan para explicar los motivos de por qué te interesa el puesto, qué creés que podés aportar y qué te aporta la empresa a vos. De esta manera, ellos sabrán que tu interés va más allá del sueldo y tenés un propósito común con la compañía.

Todos estos consejos te ayudarán a la hora de dar a conocer el valor que tenés, te ayudarán a “venderte” y te permitirán ir trabajando la autoestima sin caer en la prepotencia ni el miedo a valorarte como te merecés.

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