Transformá a tus colaboradores en embajadores de marca

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“Tengo un amigo que trabaja en esa compañía y me ha dicho que…”. Según un estudio de Edelman Trust Barometer, el 41 % de los consumidores cree que los empleados son la fuente de información más creíble cuando se trata de conocer una empresa.

El consumidor es cada vez más reticente a los contenidos de marca. Sin embargo, cuando el que recomienda la marca es el propio empleado, la credibilidad de esta aumenta, ya que la convierte en una empresa humana y cercana.

Gracias a las redes sociales, las publicaciones pueden tener un impacto real en consumidores y potenciales clientes; sobre todo, tras conocer la visión particular de la marca por parte de una persona que trabaja en ella.

Un estudio de MarketingProfs señala que implementar una estrategia de employee advocacy supone un crecimiento en ventas de hasta un 26 % para la empresa. Pero los beneficios de un programa como este no solo repercuten en las ventas, sino que inciden directamente en la capacidad de reclutar talento.

Tal y como sucede con el Programa de Referidos, los colaboradores tienen un alto impacto al recomendar la empresa, los productos y servicios. Una oportunidad que no podés dejar pasar.

¿Cómo encontrar y potenciar al colaborador embajador?

Este concepto heredado del marketing nos puede ayudar a localizar ese talento que es realmente afín a nuestra marca y puede venir de la mano de nuestros propios colaboradores. Por ello, vamos a cruzar esa frontera cada vez más difuminada entre el reclutamiento y el marketing para entender bien qué es un embajador de marca.

Para construir una marca corporativa fuerte, necesitás colaboradores embajadores, es decir, aquellos que están comprometidos, conectados y motivados.

Según Gallup, en 2015, solo el 32 % de los empleados en Estados Unidos contratados ese mismo año estaba dispuesto a promover la marca.

Para que este tipo de programas funcione, la empresa debe capacitar al empleado, facilitarle información y darle libertad para compartir.

Este tipo de programas no funcionan, si el colaborador no está alineado con los valores de la empresa. Es esencial que la organización potencie y promocione actividades para mantener el compromiso con las personas. Por ejemplo: fomentar el crecimiento personal, un salario justo, promociones internas, programas de beneficios, fomentar el aprendizaje…

Lo primero que debés hacer para poder instaurar esta estrategia es saber el compromiso y la motivación real de las personas que trabajan allí. Para ello, podés usar encuestas de satisfacción para medir los resultados.

Si es negativo, significa que la empresa no está cuidando a los empleados y eso puede suponer que el programa no despegue con éxito. Los trabajadores no comprometidos no son buenos embajadores de marca.

Una vez identificado un pequeño grupo que encaje con la visión, misión y valores, es el momento de poner en marcha el programa piloto. Puede ser que este primer paso genere más embajadores a largo plazo.

Identificá los líderes naturales. Eso no significa que sean jefes de equipo; es indiferente qué posición tengan dentro de la organización empresarial. Son aquellos cuya pasión se percibe en su forma de hablar de la empresa.

Hacé un pequeño análisis también de sus redes sociales y su capacidad de participar en grupos. No es necesario que sean influencers, pero sí que les guste mantener el contacto con profesionales y usen las redes sociales de forma habitual.

Compartir contenido

No todos los embajadores compartirán el mismo contenido; su participación debe ser orgánica. Como embajador de marca, la relación debe ser natural, sin forzar. No es real, si comparte todo lo que hace la empresa, ya que llegará un momento que generará demasiado ruido y perderá credibilidad.

Cada colaborador puede compartir aquello que mejor refleje su personalidad o valores. Por ejemplo, algunos querrán compartir proyectos en los que han participado; otros, logros comerciales; y otros, se centrarán en la parte de responsabilidad social.

Asegurate de dejar claro aquello que es confidencial y lo que pueden compartir. Podés pensar que el equipo ya sabe cuándo se puede lanzar algún contenido, pero lamentablemente a veces no está tan claro como debería.

Es de suma importancia que el propio colaborador personalice su mensaje, ya que si no podría caer en un spam automatizado, que en lugar de ayudar a la marca, podría dañarla.

La comunicación es esencial para que los colaboradores puedan desarrollar su tarea. Por ejemplo, un email semanal con las últimas noticias, enlaces e imágenes facilitará que comparta en sus redes sociales o entre su círculo de amigos.

Hay plataformas como Social Chorus o Sprout Social, que pueden ayudar a compartir la información a todos los miembros de la organización. Estas redes sociales internas permiten difundir contenido a todos los colaboradores y que estos reciban noticias relacionadas con su trabajo diario y sus gustos.

Fomentá la participación

La empresa no puede obligar a nadie a participar en este programa; debe ser totalmente voluntario.

Si el colaborador comparte información de las cosas que suceden en el trabajo y lo bien que se siente allí; ese contenido tendrá mucho más valor que los mensajes automáticos que prepara el Departamento de Marketing para otros canales.

Pongamos un ejemplo, si cada día entrás en Facebook y ves que un colega tuyo sube proyectos, actividades que ha hecho en el trabajo o incluso cómo lo felicitan por su cumpleaños, seguramente te dará curiosidad e investigarás esa organización.

Si ese mensaje se repite en el tiempo, es posible que pienses en esa marca cuando quieras adquirir un producto o servicio. Ese es el verdadero potencial de este tipo de prácticas.

Programa de reconocimiento o gamificación

Aunque pueda parecer sencillo, el 50 % de los empleados no quiere compartir el contenido de su empresa porque cree que afectará negativamente su credibilidad o implicará más trabajo.

Si fomentás un lugar de trabajo del cual estar orgulloso, esas reticencias desaparecerán.

Para impulsar el programa, debés ser transparente y sincero. Solo deben publicar aquello que les guste y en lo que verdaderamente crean. Además, gracias a la tecnología, podés hacer seguimiento de la procedencia de las visitas, el tiempo que pasan en la página y si hay un aumento significativo de las ventas.

Para que el programa tenga una estructura clara, se puede crear un sistema de puntos o gamificación para que al participar en esta actividad, puedan conseguir descuentos, premios… aunque lo que mejor suele funcionar es el reconocimiento por parte de la empresa y el resto de los colaboradores.

Podés hacer seguimiento con Hootsuite o bien con herramientas pensadas exclusivamente para el programa de employee advocacy como Cloze o Addvocate.

Un caso de éxito es el de Julianne Kost de Adobe Systems. Esta colaboradora empezó a compartir trucos y recomendaciones para utilizar Photoshop a través de YouTube. Hoy en día, tiene tanto éxito que han creado una sección en la compañía para que pueda hacer estos videos.

Beneficios de crear un programa de colaboradores embajadores

Un estudio de Gallup confirma que los empleados comprometidos son más productivos, crean mejores experiencias de usuario y permanecen más tiempo en la empresa. Esto supone que la organización cuenta con personal estable y motivado y por lo tanto, con una buena fuente para fomentar el Employer Branding.

Los colaboradores embajadores benefician la reputación de marca empleadora, ya que crean contenido orgánico con un alto poder de credibilidad y con impactos, reales tanto en el mundo online, así como offline.

Los contenidos compartidos por un empleado tienen hasta 8 veces más alcance que los publicados por los canales corporativos de la empresa.

Estas acciones también influyen en el programa de referidos. Una vez que salga una vacante, es mucho más fácil que alguien del entorno aplique, ya que conoce la empresa y la cultura organizacional.

Cuando una persona está orgullosa de representar a su empresa, contagia al resto del equipo y se vuelve más productivo.

Este tipo de programas puede suponer un aumento de las ventas, no solo por el contenido, sino porque un colaborador embajador seguramente tratará al cliente con el mismo entusiasmo con el que afronta su tarea.

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