Técnicas para mejorar la salud mental en los altos directivos

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El estrés y el síndrome burnout están aumentando en la alta dirección de las empresas.  Estas problemáticas no solo amenaza la salud de los colaboradores, sino también la de los ejecutivos.

Actualmente, 3 de cada 10 personas sufren estrés laboral casi a diario y consideran que afecta negativamente sobre su salud.

Este porcentaje aumenta, conforme se va subiendo en la escala laboral, debido a la naturaleza del cargo y sus responsabilidades. Esto hace que estos profesionales sufran una exigencia mayor. Suelen trabajar más horas que el resto, tienen menos tiempo libre y a la larga, todos estos factores influyen en su propia salud mental.

El informe “Mental Health at Work” de la organización Business in the Community afirma que existe una relación entre autoridad y depresión, que implica un riesgo dos veces mayor para los CEO y altos directivos.

Todos estos datos prueban la necesidad de crear herramientas que permitan conformar ambientes de trabajo saludables y donde los colaboradores y los directivos se sientan libres de poder tratar el tema.

Tres factores que exponen el estrés

1. Una estructura organizacional disfuncional

El clima laboral puede aumentar el agotamiento emocional y provocar un ambiente disfuncional.

Tener un consejo directivo con una mentalidad muy cerrada o buscar soluciones a corto plazo pueden perjudicar a toda la organización y aumentar los niveles de estrés de los mánager y perfiles directivos, que deberán lidiar entre lo que deben hacer y lo que se espera de ellos.

2. Características personales

La edad y la situación personal pueden aumentar los niveles de estrés. Un factor clave, según los estudios, es la edad, ya que los ejecutivos más adultos están menos estresados que los jóvenes.

3. Presión del entorno

No solo la autoexigencia juega un papel fundamental, también la presión social que generan conocidos, familiares, compañeros y sobre todo, los jefes directos.

La confluencia de las diferentes exigencias hace que los niveles de estrés suban de forma desproporcionada y terminen perjudicando la salud mental.

El estigma de la salud mental

Actualmente, aunque se ha mejorado mucho, sigue existiendo un estigma a la hora de hablar de salud mental. Contar que tenés depresión, estrés u otras enfermedades cuesta, y mucho más en el entorno laboral.

Según el estudio que se ha citado anteriormente, el 36 % de los colaboradores considera que tratar estos temas puede perjudicar su carrera; el 20 % dice que puede ser rechazado por sus compañeros y el 34 % cree que contarlo puede reflejar una imagen equivocada de ellos y generar que el resto lo vea como incapaz de realizar su trabajo.

Este estudio, también, indica que de la muestra, el 50 % experimentó problemas de salud mental y acudió a sus superiores; y que 1 de cada 5 se sintió incomprendido y no solucionó nada.

La solución, según los expertos, es apostar por herramientas adecuadas, que ayuden a dar visibilidad a estos problemas y permitan ofrecer soluciones claras, para reducir los niveles de estrés y ansiedad en el interior de las empresas.

Técnicas para mejorar la salud mental

Aquí, no se detallarán las técnicas individuales que cada uno puede practicar para lidiar con ello y superarlo. Por el contrario, se focalizará en estas técnicas desde el punto de vista empresarial, y concretamente, desde las acciones que puede llevar a cabo el departamento de Recursos Humanos:

  • Fomentar una alimentación sana: la alimentación juega un papel fundamental en cómo se siente una persona. Una correcta alimentación, variada y completa ralentiza el envejecimiento de las células, previene problemas cardiovasculares y ayuda al cerebro a mantenerse activo. ¿Y qué puede hacer la empresa para lograrlo? Puede repartir fruta de forma gratuita, tener un dispensador de bebidas saludables en la empresa o bien, contar con un nutricionista dentro de su cobertura médica.
  • Deporte: hacer actividades en equipo puede ser positivo para la empresa, para reforzar los lazos de pertenencia, mejorar la relación entre todos los miembros y promover una vida activa. Participar en competiciones puede ser alentador para crear el ambiente de trabajo que deseás. Otra forma es pagar la cuota del gimnasio o una parte de ella, para que tus colaboradores cuenten con ese beneficio.
  • Conciliación laboral: tan importante es trabajar como disfrutar de momentos de ocio. Hay muchos estudios que afirman que contar con tiempo libre ayuda a la persona a focalizarse en sus tareas cuando está en el trabajo. Animá a tus colaboradores a conciliar su vida y poder disfrutar de amigos y familia.
  • Flexibilidad horaria: la flexibilidad en el horario es un gran beneficio. Así, el colaborador puede gestionar su tiempo y dedicarlo según las necesidades del momento. Por ejemplo, cuando tenga una fecha límite, seguro saldrá más tarde y cuando deba ir al banco, podrá entrar un poco más tarde.
  • Buen ambiente de trabajo: la confianza y el respeto deben ser promovidos en todas las áreas de la compañía, para conseguir un espacio laboral armonioso y donde el colaborador se sienta a gusto.
  • Comunicar los objetivos a mediano y largo plazo. Este punto, a veces, causa controversia, pero es importante que el colaborador y el directivo sepan el rumbo de la empresa y qué objetivos se van a perseguir. De este modo, se trabaja con una visión conjunta y se pueden preparar estrategias a largo plazo. El profesional puede, como consecuencia, trabajar una manera más enfocada y calmada.

Para la organización, es importante crear una cultura empresarial abierta y de confianza, que apoye al colaborador, independientemente del puesto y la responsabilidad.

Escuchar activamente a tus colaboradores es una de las técnicas que puede usar la empresa para conocerlos mejor, motivarlos y saber sus necesidades reales. Realizar encuestas periódicas te ayudará a saber el clima que se respira. Por ese motivo, cada vez más departamentos de RR.HH. usan herramientas o softwares que les permitan digitalizar esta tarea, con la finalidad de que los gestores se enfoquen en satisfacer las necesidades obtenidas tras las encuestas.

Revisá cómo se siente tu equipo y desarrollá un plan ad hoc, para reducir esa carga provocada por el estrés y la tensión.

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